Amar al cónyuge es una decisión que fortalece el matrimonio

Amar al cónyuge es una decisión que fortalece el matrimonio

Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas. (Eclesiastés 4: 12 | TLA)


¿El amor de una pareja puede durar? Sin duda que sí. ¿De qué manera? Cuando del enamoramiento—que es pasajero—damos un paso más allá: decidirnos a amar a nuestro cónyuge.

Nadie nos obliga, es una decisión personal.

¿Un ejemplo?

Michael J. Fox y Tracy Pollan.

Se casaron hace muchos años, pero como recordará, el actor comenzó a sufrir una enfermedad irreversible: Parkinson.

Pese a ello, su esposa jamás lo ha abandonado. El día que se casó, decidió amarlo.

Cuando Michael, con apenas 29 años, recibió el diagnóstico, temió que todo se derrumbara.

Preparado para perderlo todo, confesó que habría comprendido si Tracy lo hubiese dejado para seguir adelante sin la carga de cuidar un enfermo. Pero ella no lo hizo.

Con una fuerza serena y un amor inquebrantable, Tracy pronunció las palabras que se convirtieron en el fundamento de su matrimonio: “Estamos juntos en esto.” Desde entonces, cada día ha sido un acto de fidelidad y de elección mutua.

Se casaron el 16 de julio de 1988, tienen cuatro hijos y permanecen juntos.

En lugar de dejar que la enfermedad definiera su futuro, Michael y Tracy la transformaron en propósito. En el año 2000 fundaron la Michael J. Fox Foundation for Parkinson’s Research.

Hoy es la organización sin fines de lucro más grande del mundo dedicada al financiamiento del desarrollo de medicamentos contra el Parkinson.

¿Le gustó la historia?

Es apasionante y nos reafirma un principio de vida: amar al cónyuge es una decisión. Y debemos reafirmar esa decisión cada día.

Dios nos ayuda en el proceso, porque Dios ama a la familia. Él la creó y nos ayuda día a día a fortalecerla.

Nos permite crear cimientos sólidos con nuestro cónyuge e hijos.

Pero hace algo más: nos extiende Su GRACIA. A usted, a mí, a todos.

Pro GRACIA, nuestro Salvador Jesucristo murió en la cruz para limpiar con su sangre preciosa toda nuestra vida de pecado.

Sufrió por nosotros en el Calvario y nos presentó justos y saltos delante del Padre.

Esa es la GRACIA.

Ábrale las puertas de su corazón al Señor Jesús.


Fernando Alexis Jiménez – Misión Edificando Familias Sólidas – @FamiliasSólidas


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