Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (Mateo 18: 21, 21 | RV 60)
Admitámoslo. Cuando alguien nos ofrende y hiere nuestro orgullo, el primer pensamiento que nos asalta es vengarnos. Hacerle sufrir con la misma intensidad que nos han hecho sufrir.
Tomar justicia.
Saciarnos en el dolor ajeno, porque, al fin y al cabo: ¿Por qué nos ofendieron? ¿Con qué derecho?
¿Le ha ocurrido?
Vamos. Examínese con detenimiento. Reconozca que la venganza ha rondado su mente una y otra tres.
Si es así, comparto con usted siete pasos que, a pesar de ser muy sencillos, resultan eficaces cuando de perdonar a quien nos ofende se trata.
Recuérdelo:
La Palabra de Dios nos llama a perdonar a quienes nos ofenden. Veamos maneras prácticas de enfrentar la falta de perdón:
1.- Tome el asunto del perdón en serio. La falta de perdón no debe ser considerada como algo sin importancia.
2.- Asuma la responsabilidad. No culpe a otros por sus propias acciones.
3.- Confiéselo con sinceridad. Sea específico con Dios acerca de lo que siente y reconozca que la falta de perdón es pecado.
4.- Deje su ira (Ef 4.31, 32). Si no se ocupa de su resentimiento, la amargura podría reaparecer con el tiempo.
5.- Ore por quien le haya ofendido (Mt 5.44). Aunque esto pueda parecer imposible, es importante. Orar es una decisión que puede impactar las relaciones y cambiar su perspectiva.
6.- Pida perdón a la persona. Si la otra persona sabe que usted ha estado guardando amargura, considere pedirle perdón. A veces, dar ese primer paso puede abrir el camino hacia la paz.
7.- No permita que Satanás le sumerja de nuevo en la amargura. Una vez resuelto el asunto, cuide sus pensamientos para evitar que revivan recuerdos dolorosos.
Siga estos pasos cada vez que le traten mal, y observe cómo Dios actúa.
Y hablando de perdón, ¿ha pensado en el amor y la GRACIA de Dios?
Porque nos ama y nos extiende su GRACIA, perdona todos nuestros pecados. Todos. Lo hace porque no quiere nuestra perdición eterna.
GRACIA ilimitada es Su divina respuesta a quien se arrepiente de sus pecados.
Hoy es el día para emprender una nueva vida.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
@Conexión365 – @VidaFamiliarCo
Fernando Alexis Jiménez – Misión Edificando Familias Sólidas
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