Nuestro servicio en la extensión del Evangelio es valioso. A veces quienes no valoramos el ministerio somos usted y yo. Hoy es el día para cambiar nuestro enfoque, con ayuda de Dios.
Por más de 32 años ejercí el pastorado detrás de un púlpito. He confesado muchas veces que fue una época maravillosa. También triste. Predicaba solo condenación. No hablaba de la gracia de Dios.
Cuando descubrí o al menos tuve revelación sobre la gracia de Dios, mi vida cambió.
Entendí el alcance del amor del Padre. Un amor que perdona, que no quiere nuestra condenación eterna.
Un amor que no está pendiente de nuestros errores para castigarlos.
Un amor que nos brinda una nueva oportunidad.
Fue en el 2020, durante la pandemia del Covid-19.
Dejé el púlpito para enfocar el ministerio en escribir y en la radio.
Los resultados han sido sorprendentes. Aunque al comienzo no entendí porque Dios me llevaba en esa dirección, luego comprendí.
Alcanzar la vida de otras personas con el mensaje de la gracia, para agregar valor a sus vidas, se multiplicó. A ciento por uno. Sorprendente.
Todo depende de comprender que somos diferentes en el ministerio y que, igual, es valioso delante del Señor un predicador como un escritor o quien realiza un programa de radio. Ah, y también quienes utilizan las redes sociales para compartir de Cristo.
SU MINISTERIO A DIOS ES VALIOSO
Permítame ilustrar el asunto con una escena de la vida real.
El trapecio volador es uno de los actos más emocionantes del circo.
Con los rostros vueltos hacia el cielo, miramos con una sensación de asombro cómo los trapecistas dan una voltereta, se retuercen y se deslizan hasta los brazos de alguien que los recibe, y después regresan a su base en actitud triunfal.
Lo que no vemos son las horas de práctica agotadora.
Los trapecistas necesitan cultivar confianza entre ellos, si quieren triunfar.
Los creyentes podemos experimentar una alegría similar.
Pablo enfatizó la importancia de las diferencias y los dones en 1 Corintios 12.19, 20:
“Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo”.
Cada uno de nosotros está diseñado de manera única.
Sin embargo, en Cristo trabajamos en unidad, entregándonos unos a otros con amor.
VALORE SU MINISTERIO
Insisto, su trabajo en el ministerio cristiano no es de menos valor que otro.
Por el contrario, su servicio en el Reino de Dios es valioso. Dele la importancia que corresponde a su labor, imprímale una dosis de pasión y adelante.
Honre a Dios con sus dones y talentos. Impacte almas con el evangelio de Cristo.
Hoy es el día para comenzar.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Transmite el Programa Vida Familiar y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial.