No se deje dominar por el miedo

La confianza en el poder de Dios nos ayuda a vencer el temor.

«Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo.» (Isaías 41: 10 | TLA)


¿Quiénes tienen miedo? Los que viven en un mundo donde priman los antivalores, caído espiritualmente y lleno de pecado.

  Tienen muchas razones para tener miedo.

Sin embargo, Dios dice a los sus hijos en múltiples ocasiones: “¡No temas!”

No debemos dejarnos dominar por el miedo, que es el sentido principal del verbo hebreo y su sustantivo.

En Isaías 41:10, 13–14, el Señor, hablando por medio del profeta a los futuros exiliados, les repite “No temas”, no una, sino tres veces, añadiendo incluso un “no desmayes” para reforzarlo.

Los exiliados tenían motivos de sobra para temer: vivían en Babilonia y podían pensar que Dios los había abandonado o que no tenía poder para rescatarlos.

  Pero el Señor les asegura que sí puede y quiere restaurarlos a su tierra.

Les dice: “porque yo estoy contigo… porque yo soy tu Dios”. Les promete tomarlos de la mano y se presenta como su “Protector”.

  La presencia protectora de Dios marcó la diferencia.

  EL EJEMPLO DEL REY DAVID PARA VENCER EL TEMOR 

David nos da el ejemplo de cómo responder al “no temas” de Dios.

Mientras huía de Saúl, decía “todo el día mis enemigos me pisotean”. Pero frente a una oposición aterradora, oró: “En el día que temo, yo en ti confío”.

  Y dos veces afirmó con valentía: “En Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?”

  DIOS NOS ACOMPAÑA EN LAS PRUEBAS

Dios nos dice que no temamos cuando nos enfrentemos a pruebas o peligros, pero al mismo tiempo nos manda a temerle a Él.

Mientras huía de Saúl, David también dijo:

“Temed a Jehová, vosotros sus santos (…) El temor de Jehová os enseñaré”.

 Explica que temer al Señor significa rechazar el mal, evitar las palabras engañosas y hacer lo correcto.

El sentido principal de “temor” como terror pasa a un segundo plano, y cuando se usa en relación con el pueblo de Dios, se refiere a respetar su autoridad y someterse a su voluntad.

  ACÓJASE A LA GRACIA DE DIOS

Y hablando de amor, ¿ha considerado la GRACIA de Dios?

Por GRACIA, el Padre le ofrece una nueva oportunidad: de ser perdonado, de emprender una vida renovada, de tener vida eterna.

La GRACIA es la expresión del amor divino. Jesús murió en la cruz por nuestros pecados. Vertió su sangre en la cruz para traernos salvación y presentarnos santos y justos delante del Padre.

Sin embargo, Dios no nos obliga a acogernos a Su GRACIA. Es una decisión personal, que asumimos por fe.

  Hoy es el día oportuno. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.


Fernando Alexis Jiménez – @VidaFamiliarCo – @Conexión365