“Si tu cónyuge te ofende, ¿tomas represalias con rapidez o permaneces bajo control? ¿Acaso el enojo es tu estado natural por defecto cuando te tratan de forma injusta? Si es así, estás esparciendo veneno en lugar de medicina” (Alex Kendrick, autor cristiano y director de la película “A prueba de fuego”)
Nos equivocamos, no una sino muchas veces. ¿En qué? En el trato que le damos a nuestro cónyuge.
Quizá no es el mejor trato. Es ofensivo. O quizá le subestimas. O tal vez es indiferente.
Solo usted sabe.
Igual, usted es consciente—en lo más íntimo de su ser—qué pensamientos y actitudes debe cambiar.
No en sus fuerzas, sino con ayuda de Dios. Él nos concede la victoria en cada nueva batalla, en ese maravilloso camino por construir una relación conyugal y familiar sólida.
Hoy es el día para cambiar la relación. Mejorarla, como nunca antes.
Piénselo. Dios desea ayudarle en el paso a paso.
Un primer paso es permitir que nuestro amado Padre, tome control de las reacciones. Sí no ofendemos ni con las palabras, ni con las reacciones, como anota el proverbista:
“El que tarda en airarse es grande de entendimiento; más el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.” (Proverbios 14:29 | RV 60)
¿Por qué hacerlo? Por su bien y el de su familia. Dejarse arrastrar por la rabia quizá ha provocado heridas emocionales a su pareja y a sus hijos.
Hoy es el día de cambiar. Piénselo. Decídase. No está solo. Dios le ayuda en el proceso.
Lo hace porque nos ama y desea lo mejor para nosotros. Esa es Su GRACIA para todos nosotros. Para usted, para mí, para todos.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
Fernando Alexis Jiménez – Misión Edificando Familias Sólidas – @EvangelioCo