Deseche las 5 voces que ahogan su fe

Dios transforma nuestra vida.

La mayoría de las personas incurrimos en errores por escuchar voces alrededor. Son voces con antivalores que nos inundan a través de los medios masivos. Nos contagian de mensajes dañinos. Contaminan nuestra fe.


¿Cuál es el problema al que nos vemos abocados? Sencillo. Profesamos ser cristianos, pero distamos mucho de caminar en sus enseñanzas.

Puede que asista con puntualidad al servicio dominical o a la liturgia semanal, en caso que sea católico.

En la Palabra leemos:

“¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, ¿y no hacen lo que les mando hacer?” (Lucas 6: 46 | RVC)

Recibimos enseñanzas, pero no las ponemos en práctica. Pareciera que, al salir del templo, se nos olvida. No aprendimos, simplemente fuimos.

Y aquí viene el asunto: Jesús demanda vivencia de la fe, no solamente que lo profesemos con los labios. Una vida relacional con Él. Aprender y hacer.

Vivir la fe.

Entre tanto, escuchamos muchas voces. Mucho ruido. Nos viene del teléfono celular, de la prensa, la radio, las redes sociales.

Antivalores que nos corroen y ponen obstáculos a nuestra vida de fe.

¿Le suena extraño?

Pues no debería ser así, porque la mayoría incurrimos en errores por escuchar voces alrededor. Nos contagian de mensajes dañinos. Contaminan nuestra fe.

¿Quiere conocer algunas de esas voces?

De acuerdo. Aquí van:

 1.- Las voces que pretenden matar nuestra fe (Mateo 20:30, 31)

 2.- Las voces que nos invitan a caminar en la religiosidad y no de la mano de Dios (Lucas 18: 15, 16)

 3.- Las voces que nos llevan a dudar de las promesas de Dios (Génesis 3: 1)

 4.- Las voces que quieren apartarnos de la fe y de Fios (Job 2:9)

 5.- Las voces que cuestionan la obra de Dios (Lucas 23: 39)

Evalúe con cuidado qué información recibe. Procésela. No trague entero. Y los antivalores, sencillamente deséchelos.

¿Por qué?

Porque terminarán ejerciendo una influencia negativa en su vida, en la relación con su cónyuge, hijos y, en general, con las personas con las que interactúa.

Le traerán problemas, se lo aseguro.

Acoja lo que enseñó el apóstol Pablo:

“Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto.” (Romanos 12: 2 | RVC)

No puedo concluir esta breve jornada sin hablarle de la GRACIA de Dios.

Siempre me escuchará con el tema. Es algo apasionante cuando descubrimos qué es la GRACIA. Es el amor del Padre por usted y por mí, pero también perdón para todo aquél que se arrepiente.

La GRACIA está disponible para todos. Sí, lo leyó bien, para todos.

Y ampara con perdón y vida eterna a quienes se arrepienten de su maldad y deciden emprender una nueva vida.

Aun cuando merecíamos morir y la condenación eterna, Jesús el Señor pagó el precio en la cruz.

Lo hizo porque nos ama y no quiere nuestra condenación. Vertió su sangre en el Calvario, limpió nuestra maldad y nos presentó santos y justos delante del Padre.

Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.


Fernando Alexis Jiménez – @VidaFamiliarCo – @Conexión365