Cinco consejos de un padre a su hijo para ser victorioso

Si deseamos ser prosperados y que esa prosperidad en todas las áreas alcance al cónyuge, hijos, nietos, biznietos y toda nuestra generación, es fundamental la fidelidad a Dios y a sus instrucciones contenidas en la Palabra.


Criar hijos en medio de una sociedad sin principios y valores, no resulta fácil. Infinidad de padres y madres viven angustiados ante la posibilidad de que sus chicos y jóvenes terminen inmersos en alguna adicción, vinculados en pandillas o involucrados en la promiscuidad sexual que prevalece en colegios y universidades.

¿Hay una fórmula para evitarlo? Por cierto que sí. La encontramos en las Escrituras en muchos de sus pasajes. Estriba, fundamentalmente, en instruir a nuestros hijos en principios y valores (Proverbios 22:6), y compartir con ellos la importancia de ser fieles a Dios en todo momento.

Le invito a acompañarme a un momento emotivo en la historia de Israel, que cobra particular vigencia para nuestro tiempo.

El rey David debía prepararse para partir con Dios en breve tiempo, y hereda el trono a su hijo. En esa ceremonia, rodeada de multitudes, impartió consejos poderosos que resultan importantes para aplicar a nuestra vida familiar.

LA FIDELIDAD A DIOS, ENTRADA A LAS BENDICIONES

¿Deseamos ser rica y abundantemente bendecidos? Sin duda muchos de los lectores responderán que sí. Pues bien, la entrada a esa tierra de prosperidad espiritual y material, es la fidelidad a Dios.

El Señor Jesús instruyó a sus discípulos y a nosotros hoy, sobre la necesidad de buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia, y anunció: las demás cosas—todo aquello que anhelamos o necesitamos—, vendría por añadidura (Lea Mateo 6:33)

En esa misma dirección se orientan las palabras del rey David en la emotiva ceremonia en la que transfirió el poder a su hijo Salomón.

El monarca dijo a todos:

“Así que ahora, con Dios como nuestro testigo, y a la vista de todo Israel —la asamblea del Señor— les doy este encargo. Asegúrense de obedecer todos los mandatos del Señor su Dios, para que esta buena tierra siga en su posesión y la dejen para sus hijos en herencia permanente.”(1 Crónicas 28: 8 | NTV)

Observe tres recomendaciones puntuales que hizo el monarca, y de las cuales deberíamos tomar nota:

  1. La importancia de conocer los mandatos del Señor.
  2. La importancia de ponerlos por obra (en nuestros pensamientos y acciones)
  3. Permanecer en los mandatos del Señor.

Las consecuencias saltan a la vista: podrían asegurar la tenencia de la tierra prometida y algo más: heredarla a sus hijos. Esa promesa nos alcanza en nuestro tiempo.

Si deseamos ser prosperados y que esa prosperidad en todas las áreas alcance al cónyuge, hijos, nietos, biznietos y toda nuestra generación, es fundamental la fidelidad a Dios y a sus instrucciones contenidas en la Palabra.

CONSEJOS PARA SER VICTORIOSOS

Todo padre desea que su hijo salga airoso en la vida, que tenga la victoria en todo cuanto emprenda. El secreto estriba en depender y caminar de la mano de Dios. Le animo a encontrar conmigo cinco consejos valiosos del rey David a su hijo Salomón para ser vencedor:

“Y tú, Salomón, hijo mío, aprende a conocer íntimamente al Dios de tus antepasados. Adóralo y sírvelo de todo corazón y con una mente dispuesta. Pues el Señor ve cada corazón y conoce todo plan y pensamiento. Si lo buscas, lo encontrarás; pero si te apartas de él, te rechazará para siempre. De modo que toma esto en serio; el Señor te ha elegido para construir un templo como su santuario. Sé fuerte y haz el trabajo.”(1 Crónicas 28:9, 10 | NTV)

Por favor, note y vivencie esos cinco principios sencillos pero eficaces:

  1. Desarrollar intimidad con Dios.
  2. Adorar y servir a Dios.
  3. Disponer nuestro corazón y todo nuestro ser para el Señor.
  4. Permanecer en fidelidad a Dios, siempre.
  5. Perseverar hasta el final.

Dios es soberano, pero nos ofrece a usted y a mí la posibilidad de asegurar un camino de vencedores y, de paso, a trazárselo a nuestros hijos y a toda la generación que nos sucederá.

El curso de su vida familiar puede cambiar. Sus hijos pueden ser incluidos en un presente y futuro de victoria.

El paso fundamental es permitirle a Dios que ocupe el primer lugar en su hogar, y el segundo, edificarlos en principios y valores, los que encontramos en la Biblia.

Quizá aún no ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador. Hoy es que día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón. Permítale que lo transforme y haga de usted una persona conforme a Su voluntad. Es un paso hacia la victoria personal, espiritual y familiar, que imprimirá un cambio de 180 grados en su vida.


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