En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (Juan 14: 2 | RV60)
El diagnóstico fue demoledor. Cáncer. La joven escuchó al médico y, por instantes, sintió que el mundo se hundía bajo sus pies.
Para ese momento, Raquel Escalante, apenas tenía 27 años y una carrera prometedora como presentadora de televisión en Guatemala.
¿Qué hacer? ¿Esconder la realidad?
En absoluto. Con total transparencia, la joven relató los retos físicos y emocionales que enfrentaba,
Se convirtió en una voz de fortaleza para miles de mujeres que viven circunstancias similares.
Y murió hace pocos días. Las secuelas de la enfermedad resultaron fatales.
Raquel inició su camino en los concursos de belleza desde muy joven, participando en certámenes internacionales que le abrieron puertas en el mundo del modelaje y la televisión.
Pero aquí viene algo sorprendente.

Me refiero al mensaje que dejó y que se ha hecho viral:
“No soy una modelo en una foto. Soy una mujer que ha vivido dolor, que ha enfrentado miedo y que, aun así, elige seguir brillando.”
¿Sorprendido? Todavía falta más:
“Voy a estar con Dios, no le temo a la muerte”
Su último mensaje. ¿Y si fuera usted, escribiría lo mismo?
¿Le teme usted a la muerte?
No debería ser así. Morir es transitar un umbral a una nueva vida. Es encontrarnos en casa, nuestra morada eterna, con Aquél que nos creó, que nos ama y, por Su GRACIA, no quiere nuestra condenación eterna.
¿Y sus pecados desde que tiene memoria? Fueron perdonados por el sacrificio del Señor Jesús en la cruz.
Lo hizo por amor. Por GRACIA. Porque desea nuestra salvación.
Hoy es el día para emprender una nueva vida.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
Fernando Alexis Jiménez – Misión Edificando Familias Sólidas – @FamiliasSólidas