Victoriosos ante las amenazas de un divorcio

No podemos permitir que las afectaciones en la relación, se resuelvan tal como lo dicta la sociedad. A quienes nos rodean, no les importa una separación, porque no son ellos quienes viven en carne propia la situación.


Fernando Alexis Jiménez | Director del Instituto Bíblico Ministerial


Probablemente personas a su alrededor se divorciaron en los últimos meses o semanas. O, tal vez, escuchó esas lamentables notificas de alguien con quien trabaja. Lo más probable es que usted mismo esté atravesando por una situación que podría llevarle a la ruptura definitiva.

El divorcios en nuestra sociedad se explica a partir de los antivalores que han venido tomando fuerza y que, de tal manera hacen carrera, que muchas personas alrededor ante las primeras dificultades, nos recomiendan la separación. ¿Qué hacer con estos aconsejamientos? Ser muy cuidadosos.

No podemos pasar por alto la enseñanza de nuestro amado Salvador Jesucristo:

«Algunos fariseos se acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo? —¿No han leído —respondió Jesús— que en el principio el Creador “los creó hombre y mujer” y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos llegarán a ser uno solo”? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» (Mateo 19: 3-6 | NVI)

Desde la perspectiva divina, el matrimonio no se debe romper y menos pensar de ese sagrado vínculo, como si fuera desechable.

El autor cristiano, Michael Catt, advierte lo siguiente:

“Amigos bien intencionados, en un esfuerzo por buscar lo mejor para nosotros, pueden ser una influencia negativa muy grande… Un cónyuge sabio es capaz de reconocer influencias que pudieran dañar su matrimonio; aunque algunas influencias son fáciles de detectar, otras implican un desafío enorme.”

No podemos permitir que las afectaciones en la relación, se resuelvan tal como lo dicta la sociedad. A quienes nos rodean, no les importa una separación, porque no son ellos quienes viven en carne propia la situación. De otro lado, en la mayoría de los casos, no tienen a Dios en su caminar diario.

El director cinematográfico cristiano, Sthepen Kendick, anota lo siguiente;

“Una cosa es reconocer las cosas que amenazan con reducir a añicos el matrimonio y algo, completamente diferente, apagar esa llamarada. Es crucial que busquemos consejos apropiados de amistades saludables y mentores experimentados que nos compartan sabiduría, esa sabiduría que han obtenido a partir de victorias y fracasos.”

Probablemente usted está luchando con una situación difícil. Considera que los más apropiado es separarse de su cónyuge. ¿Es realmente así? Le animamos a considerar los factores que alimentan en nuestro corazón el divorcio.

MANTÉNGASE ALERTA ANTE LAS SEÑALES DE ALARMA

Si hay un enemigo declarado de la relación matrimonial, es nuestro adversario Satanás. Él pone tropiezos y, además, si no estamos rendidos a Cristo, pondrá ideas equivocadas en nuestro corazón, ideas que son alimentadas por los antivalores de una sociedad sin Dios.

Le animamos a tener en cuenta las siguientes recomendaciones

  • El enemigo no desaprovecha oportunidad para avivar las diferencias y llevarnos a pensar en el divorcio (Juan 8: 44)
  • No podemos ni deberíamos sujetarnos a la mentalidad de la mundanalidad que privilegia el divorcio como una salida válida ante los conflictos (Proverbios 1: 1-15)
  • No podemos quedarnos impasibles ante la crisis matrimonial (Eclesiastés 4: 5)
  • Es imperativo renunciar a todo detonante de inmoralidad (Mateo 5: 27-30; 1 Corintios 12: 2)
  • Lo más prudente frente a las crisis del matrimonio es buscar la ayuda de Dios y no el divorcio (Proverbios 27: 17)
  • Debemos edificar la vida matrimonial conforme a la voluntad del Señor (Hechos 9: 31)

Como creador de la institución matrimonial, Dios nos ayudará a encontrar la salida del laberinto cuando atravesemos problemas en el hogar, con los hijos y con el cónyuge,

NO SUCUMBA ANTE LAS TENTACIONES

Si bien es cierto estamos sujetos a la Gracia de Dios, quien nos ama de tal manera que nos escogió para que no nos perdiéramos por la eternidad, no podemos desconocer la corriente de maldad del mundo que quiere llevar a la crisis al matrimonio. Detrás del escenario, el adversario espiritual.

Sobre esa base, tengamos en cuenta lo siguiente;

  • Es necesario estar alerta ante las tentaciones y engaños de Satanás (Génesis 3: 1-6)
  • Dios nos fortalece ante las tentaciones que ponen el peligro el matrimonio (1 Corintios 10: 13)
  • No hay tentación que no podamos vencer, prendidos de la mano de Dios.
  • El Señor Jesucristo nos permite la victoria en la vida personal, espiritual y familiar (Efesios 4: 15)

No nos unimos en matrimonio una vez para ver naufragar la relación. Por el contrario, cuando vienen los momentos difíciles, es a Dios a quien debemos acudir en procura de su divina ayuda.

DISPÓNGASE  A FORTALECER LA RELACIÓN FAMILIAR.

No es en nuestras fuerzas, sino con el poder de Dios, como fortalecemos la relación familiar. No obstante, es esencial que dispongamos el corazón. Por favor, tenga en cuenta que…

  • La vida matrimonial se fortalece cuando hay amor, respeto y una apropiada valoración del cónyuge (1 Pedro 3: 7, 8)
  • La vida matrimonial se fortalece cuando aprendemos a gestionar la ira y el enojo (Efesios 4: 26)
  • La vida matrimonial se fortalece cuando medimos cuidadosamente lo que decimos y hacemos (Efesios 4: 25, 27-29)
  • La vida matrimonial se fortalece cuando caminamos de la mano del Señor Jesús (Efesios 4: 15)
  • La vida matrimonial se fortalece cuando aprendemos a honrar la relación con el cónyuge (Hebreos 13: 4)
  • Es tiempo de evaluar cómo se encuentra nuestra relación matrimonial. En caso de que la crisis esté gobernando esa relación, es a Dios a quien—con humildad y sensatez—debemos someterla.

NO SE DÉ POR VENCIDO

Por un instante imagine el proceso del divorcio como alguien que se apresta a cruzar un puente largo. Sabe que una vez llegue al otro lado de la estructura, no hay vuelta atrás. Igual. Si usted acaricia y alimenta la idea de separarse, está a las puertas de emprender un camino sin retorno, al menos, en la mayoría de los casos.

Es importante que haga un alto en el camino e involucre a Dios en sus decisiones. Sin duda, Él sabrá mostrarle el camino a seguir. Si por el contrario, se deja llevar por los consejos de sus amistades, lo más probable es que le alentarán a echar su matrimonio por la borda.

El autor cristiano y pastor bautista, Alex  Kendrick, advierte:

“Obtener consejo sabio es como tener un mapa detallado y una guía personal para un viaje largo y desafiante. Puede ser la diferencia entre el éxito continuo o la destrucción del matrimonio”

Probablemente ha pensado en acabar con su relación matrimonial. Es una idea que ha venido rondando su corazón desde hace mucho tiempo. ¿Qué hacer? Antes de tomar una decisión así, preséntela en manos de Dios. Él le mostrará una opción diferente, la de perseverar, aquella que está en consonancia con Su eterna voluntad.


Escuche las transmisiones diarias de Vida Familiar, con Fernando Alexis Jiménez. 


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