Misión Edificando Familias Sólidas

Ministerio Cristiano | Resolución 114o Septiembe 27 de 2016 – Oficina de Asuntos Religiosos – Mininterior (Colombia)

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Prepare a sus hijos para ser vencedores

Michael Fred Phelps se preparó para ser un triunfador. La decisión la tomó hace diez años cuando era un niño, en Baltimore EE.UU.  Se refugiaba en el deporte, y en especial en la natación, por escapar a las discusiones de sus padres, en ese momento próximos al divorcio.

El entrenador, Bow Bowman, descubrió el talento del chico para la natación. Creyó que se podría hacer de él un campeón. Y se convirtió, en efecto, en uno de los triunfadores de los Juegos Olímpicos, con un desempeño muy especial en las justas de Río de Janeiro.

Bowman no solo entrenaba al muchacho sino que se convirtió en su segundo padre. Ejerció una poderosa influencia en él ya que su progenitor pasaba poco tiempo a su lado.

Su primer gran triunfo lo obtuvo en los Juegos Olímpicos de Atenas. Obtuvo seis medallas de oro y dos de bronce. Decidió superar su propia marca y en las competencias mundiales de Beijing 2008, en donde desafió a la historia y a las previsiones, logró ocho preseas doradas, superando Mark Spitz, quien en Múnich 1972 ganó 7 medallas de oro.

En Londres 2012 obtuvo cuatro oros más. No obstante fue blanco de sinnúmero de críticas. Llegó al punto de crisis y pensó en quitarse la vida. Rompió con su pareja, Nicole Johnson. Inició una caída vertiginosa en una espiral sin fondo.

En el 2013, después de haber renunciado a su carrera, decidió levantarse de su postración. El plusmarquista se recuperó y empezó a rehabilitarse para intentarlo una vez más. Michael Phelps trabajó duro. Decidió que su retiro definitivo, en Río 2016,  debía ser por la puerta grande después de haber ganado más de 21 medallas en toda su trayectoria en la piscina olímpica.

Una poderosa influencia de los padres

¿Qué influencia ejercen los padres para forjar hijos campeones? Sin duda, mucha. Inicialmente al afianzarlos en principios y valores, y a partir de entonces, con el ejemplo.

Desde hace siglos, nuestro amado Padre celestial nos exhortó a formar a los hijos bajo sólidos cimientos que los preparan para la victoria:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos.”(Deuteronomio 6:6-8. La Biblia de Las Américas)

Nuestros hijos son un valioso tesoro que el Señor ha puesto en nuestras manos. Los moldeamos y sentamos las bases para que en un futuro sean triunfadores o perdedores. Esa es su responsabilidad. Claro, hay que orar a Dios por ellos, pero también edificarlos con buena cimentación.

Y si usted, que tiene hijos, todavía no ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que es el mejor paso que jamás podrá haber dado.

(C) Fernando Alexis Jiménez

 

Fernando Alexis Jiménez dirige el ministerio cristiano Misión Edificando Familias Sólidas. Además de una amplia trayectoria como escritor, tanto secular como cristiano, dirige el Programa Vida Familiar que se transmite en varias estaciones de radio de habla hispana. Es licenciado en Teología con especialización en Consejería Familiar. Ha publicado varios libros que se pueden descargar en formato electrónico desde la Internet.