¿Deberíamos culpar a Satanás por las fantasías sexuales?

Es importante meditar en el asunto y asumir nuestra cuota de responsabilidad y no endilgársela al adversario espiritual.

Satanás y sus demonios no pueden leer nuestra mente, ni tampoco, estar en todas partes. En ese orden de ideas, mal hacemos en atribuirles un poder que no tienen.


 Fernando Alexis Jiménez | Editor de la Revista Vida familiar


Infinidad de personas en el mundo entero eluden su responsabilidad sobre las fantasías sexuales que anidan y algunas de las cuales, a las que dan rienda suelta, anotando que Satanás las genera en su mente y les empuja a materializarlas.

¿Realmente es así? La respuesta contundente es no. Permítame citar aquí a la autora y especialista en psicología conductual, Shannon Ethridge:

“Aunque es fácil suponer que todas las fantasías sexuales constituyen una herramienta que Satanás tiene a disposición para atacarnos, hay que ser sinceros. A veces Satanás no necesita ninguna ayuda para que sucumbamos a la tentación. Los seres humanos somos perfectamente capaces de caer presos en las fantasías sexuales.”

De hecho, insistimos, es fácil lavarnos las manos y echarle la culpa al enemigo espiritual, quien no es omnisciente ni tampoco omnipresente.

De hecho, nuestro Señor Jesús enseñó que de dentro del corazón sale la maldad, la misma que anidamos:

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
” (Marcos 7: 21-23)

Es importante meditar en el asunto y asumir nuestra cuota de responsabilidad y no endilgársela al adversario espiritual.

CUIDAR LA MENTE

Satanás y sus demonios no pueden leer nuestra mente, ni tampoco, estar en todas partes. En ese orden de ideas, mal hacemos en atribuirles un poder que no tienen.

Debemos cuidar nuestra mente porque, si lo permitimos, se enquistan fantasías sexuales que fácilmente pueden conducir a la inmoralidad. Una demostración tácita del asunto la descubrimos en el libro del Génesis, donde se evidencian las formas como se ha distorsionado la sexualidad del género humano:

> Poligamia (Génesis 4: 19)

> Homosexualidad (Génesis 19: 5)

> Fornicación (Génesis 38: 16-18)

> Violación (Génesis 34: 2)

> Prostitución (Génesis 38: 15)

> Incesto (Génesis 19:30-32)

> Seducción (Génesis 39: 7)

Tenga presente que las fantasías son previsibles, lo que no es normal es que aniden en nuestro corazón.

DECISIONES EQUIVCADAS

Las fantasías sexuales pueden alimentarse a partir de contenidos e imágenes externas. Es comprensible. No obstante, la responsabilidad por ese comportamiento está en nuestras manos:

La escritora, Shannon Ethridge, precisa lo siguiente:

“Cuando se trata de nuestras fantasías, somos nosotros quienes escogemos la película. La pantalla (los recuerdos y evocaciones) nos permite proyectar. En esa línea de pensamiento, esa pantalla nos permite reconocer qué película se está proyectando… Debemos identificar no solo la superficie de la fantasía sexual, sino también identificar la fuente de la tensión interior; en otras palabras, la razón por la que nos sentimos de esa manera a partir de los pensamientos.”

Es esencial vigilar nuestros pensamientos para no incurrir en decisiones equivocadas. Recuerde:

  • Usted y yo pasamos la mitad de nuestra vida llenando la mente de recuerdos y paradigmas.
  • La segunda mitad de nuestra vida la enfocamos en eliminar esa información, procurando hallarle un sentido a la existencia.

¿Por qué motivo ocurre todo esto? Por al menos dos razones:

Por una parte, tenemos capacidad de ser luz, teniendo en cuenta que fuimos creados a imagen de Dios y, en segundo lugar, la otra cara de la moneda: mantenemos cierto grado de oscuridad interior debido a la caída original del hombre.

En ese orden de ideas, ignorar nuestra naturaleza pecaminosa nos lleva a caer más fácilmente en las redes de las fantasías sexuales. Esa es la razón por la que no deberíamos eludir nuestra responsabilidad al acariciar pensamientos inmorales y, en segundo lugar, el motivo por el cual debemos perseverar en oración, buscando la fortaleza de Dos para vencer.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

No podríamos concluir sin antes invitarle para que se apropie de la gracia de Dios. Es por Su divina gracia que somos salvos. Él proveyó en la muerte del Señor Jesús en la cruz, el pago por nuestros pecados.

Al rendirnos a Sus pies, tenemos asegurado el perdón en respuesta a un sincero arrepentimiento, la entrada a una nueva vida y la vida eterna en Su presencia. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

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